martes, 8 de abril de 2014

Causas, incidencia y factores de riesgo

La hipermetropía se presenta cuando las imágenes visuales no se enfocan directamente en la retina sino detrás de ella, este defecto en la visión se puede ocasionar porque el globo ocular es demasiado pequeño de adelante hacia atrás o porque el cristalino es demasiado débil.
La hipermetropía es usualmente congénita y si es leve, los niños pueden superar esta condición a través de un proceso de ajuste del ojo (acomodación). Con el proceso de envejecimiento, se presenta la necesidad de usar gafas o lentes de contacto para corregir la visión. Los antecedentes familiares de hipermetropía son uno de los factores de riesgo de esta enfermedad.



Concepto


Desde el punto de vista óptico, este defecto es el opuesto a la miopía, pues los rayos luminosos que provienen del infinito se enfocan detrás de la retina. Esto significa que se puede ver bien de lejos, pero no de cerca.
Como durante el crecimiento corporal también hay aumento del tamaño del globo ocular, puede, en muchos casos, disminuir el grado de hipermetropía , hasta que casi no se note. La “gimnasia” o ejercicio visual no sirve. Únicamente cabe la corrección por el empleo de lentes convexas. Las gafas deben llevarse permanentemente puesto que el uso desmesurado produce dolores de cabeza.
Las personas experimentan la hipermetropía en formas diferentes. Algunas personas pueden no presentar ningún problema con su visión, especialmente cuando son jóvenes. Otras personas con hipermetropía considerable, pueden tener una visión borrosa a cualquier distancia, cerca o lejos. Éste es un desorden de los ojos relacionado con el enfoque de imágenes, no una enfermedad de los ojos.